Quiero hacer mías tus caricias.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
domingo, 27 de octubre de 2013
Puntos de vista
Cuanto más lejos estés, mayor será tu ignorancia.
Cuanto más cerca estés, menor será tu visibilidad.
Cuando dejes de ver, más podrás sentir.
sábado, 26 de octubre de 2013
Pequeños detalles.
Cuando estoy contigo muestras un lado lleno de pequeños
gestos. Solo te arreglo el cuello de la camisa que tienes mal puesto, a
propósito, y mi mirada recae sobre tu dulce sonrisa. Las ganas me pueden y paso
mis brazos alrededor de tu cuello y entonces… tu mirada. Tu mirada agresiva y
dócil a su vez que me envuelve en un estado de locura dejándome llevar por mis
sentimientos —en ese momento debo de tener una cara
bastante absurda porque no estoy demasiado cuerda ya que me pierdo completamente
en tu mirada, pero tú sigues a mi lado—.
También sueles abrazarme cuando estas triste. Colocas tu
barbilla en mi hombro y tus labios me rozan el cuello mientras tus brazos me
rodean la cadera y te quedas en silencio durante unos instantes hasta que te
mueves y me besas en la mejilla. Me gusta tu expresión cuando te concentras en tu
trabajo y como duermes profundamente sobre mi regazo. Me enamora hasta la forma
en que dejas las llaves en la mesa evitando hacer ruido para no molestar a
nadie. Sobre todo me gusta como palpas mi espalda por encima de la camisa con
la delicada yema de tus dedos y la forma en que acaricias mi rodilla. Te adoro
cuando te empeñas en leerme una poesía de alguno de tus escritores favoritos a
altas horas de la noche o me explicas con muchas ansias todo lo que has hecho
ese día. Adoro eso porque me gusta escucharte y porque cuando me lo explicas
muestras conmigo una gran sinceridad y confianza.
A veces, cantas desafinando sin que te des cuenta de que yo
estoy allí, escuchándote, y cuando me ves, te sonrojas y rápidamente me animas
a cantar para perder la vergüenza. Lo mejor, es que cuando te sorprendo por
detrás y te agarro de la cintura suavemente, tú acomodas tu mano sobre la mía
mientras mueves el pulgar hacia arriba y hacia abajo, muy lentamente, y acabas
entrelazando tus dedos con los míos.
Después, cuando, aun estando juntas no te puedo tocar, me
sonríes a distancia demostrándome que somos perfectamente perfectibles y que
algún día llegaremos a ser perfectamente perfectas.
—Y es que toda tú estás echa de pequeños
detalles que me enamoran—.
viernes, 4 de octubre de 2013
Lágrimas sobre la arena
Te había perdido y lo sabía.
Por contener sus lágrimas se fue de la escena.
Anduvo por la calle por horas
y no quiso recordar aquel momento.
Aquel último beso y aquel último te quiero
quería recordarlos tan intensamente como el primero.
Por contener sus lágrimas se fue de la escena.
Anduvo por la calle por horas
y no quiso recordar aquel momento.
Aquel último beso y aquel último te quiero
quería recordarlos tan intensamente como el primero.
Porque des de ya hacía tiempo lo suponía,
notaba que algún día la dejarías sin más
y que todo lo que habíais sido,
todo aquello que podríais haber tenido,
se acabaría y no habría más remedio que pasar de hoja
y empezar con otros protagonistas otra historia.
notaba que algún día la dejarías sin más
y que todo lo que habíais sido,
todo aquello que podríais haber tenido,
se acabaría y no habría más remedio que pasar de hoja
y empezar con otros protagonistas otra historia.
Pensaba en cómo había llegado a cometer ese error,
tan terrible error
que era enamorarse de ti,
cuando sabía des de un principio que no llegaría a nada.
Que solo causaría daño,
y aún así quiso probarlo.
tan terrible error
que era enamorarse de ti,
cuando sabía des de un principio que no llegaría a nada.
Que solo causaría daño,
y aún así quiso probarlo.
Otra oportunidad, otro fracaso.
Tenía fe con que podía cambiar.
Llego a la playa, descalza.
Y mientras las olas enterraban sus pies,
dejo caer toda su tristeza
en forma de lágrimas sobre la arena.
Tenía fe con que podía cambiar.
Llego a la playa, descalza.
Y mientras las olas enterraban sus pies,
dejo caer toda su tristeza
en forma de lágrimas sobre la arena.
viernes, 27 de septiembre de 2013
Malas rachas
Estoy mal. Tal vez, parte de mi preocupación sea por ti. Porque te busco con
cada mirada y no te encuentro. Porque estoy perdida en un mar sin islas. Se
supone que tus abrazos me podrían ayudar. Que tus caricias me podrían animar y
que tus ojos me podrían encontrar.
Me confortaría que te acomodaras encima mi esternón mientras tus manos rozaran mi espalda y que las mías se deslizaran hacia tus caderas. Hasta quedarnos dormidas una encima la otra.
Me confortaría que te acomodaras encima mi esternón mientras tus manos rozaran mi espalda y que las mías se deslizaran hacia tus caderas. Hasta quedarnos dormidas una encima la otra.
jueves, 12 de septiembre de 2013
Recuerdos inexistentes.
Yo, en este instante, me siento el chico más feliz del mundo, gracias a poder estar al lado de la dama
más hermosa del mundo. Debo reconocer que estoy muy enamorado. Esa chica con su
mirada y su sonrisa lo es todo para mí. Recuerdo el día que le pedí salir
conmigo, estaba muy nervioso, recuerdo nuestra primera cita, nuestro primer
beso, sus labios frente los míos. Son bellos recuerdos.
Hoy, salimos a pasear por
la playa. Me gusta cogerla de la mano, entrelazar mis dedos con los suyos,
recordar que está a mi lado y poder sentir su calor. Notamos como el agua del
mar, todavía fría en mayo, acaricia nuestros pies descalzos y se hunden en la
arena. Ella se acerca más a mí y yo le doy un suave beso en la mejilla. Ella me
devuelve una sonrisa, tiene sus ojos clavados en mí. Adoro su sonrisa, es suave
y alegre. A estas horas de la noche, serán las ocho u ocho y media, no hay
mucha gente por aquí. Especialmente hoy hace frío pero con una fina sudadera se
puede estar bien. No entiendo como la gente prefiere estar encerrada en casa
más que paseando por estos lugares con la arena y el olor del mar. Acerco mi
nariz al cuello de mi chica, lo huelo y le doy un pequeño beso. Suena extraño,
pero es que hoy se ha puesto la colonia que le regale por nuestro primer aniversario.
Noto un pinchazo en la
muñeca izquierda, como si me clavara algo, pero no le doy importancia. Nos
sentamos un poco más lejos del agua, en medio de la nada. Observamos las vistas
de la playa y las luces de la ciudad a la derecha. Ella apoya su cabeza en mi
hombro y yo le acaricio suavemente la mejilla. Levanta su cabeza hacía la mía
para poder besarme, cierro los ojos.
Cuando los vuelvo a abrir
veo mi muñeca y finas gotas rojas que salpican sobre el blanco suelo de mi
baño. Poco a poco pierdo la conciencia. Mi sueño se desvanece. Nunca pude
conocer a mi chica. Estoy en el suelo, veo un gran charco rojo. Lo último en lo
que pienso es en su sonrisa. La recuerdo hasta que mis ojos no pueden más y
todo desaparece.
Ame
demasiado a la nada y ahora muero por su amor.
domingo, 18 de agosto de 2013
Palabras libres
No siempre soy la dueña de mis palabras. A veces, es el efecto contrario. Algunas
nacen y se dan forma ellas solas, y se adueñan de mí.
Son aquellas que no puedo controlar. Que brotan de mi mente y necesito chillar o plasmar sin pensar en qué o cómo las ordeno.
Son aquellas más sinceras. Las que no se esconden y no tienen miedo a decir la verdad.
Son, simplemente, palabras libres.
Son aquellas que no puedo controlar. Que brotan de mi mente y necesito chillar o plasmar sin pensar en qué o cómo las ordeno.
Son aquellas más sinceras. Las que no se esconden y no tienen miedo a decir la verdad.
Son, simplemente, palabras libres.
martes, 13 de agosto de 2013
Solo deseos.
Sentada en mi cama te describo. Imagino cómo serías si estuvieras aquí. Y,
de verdad espero, algún día, tenerte entre mis brazos. Poder abrazarte, vivir
experiencias contigo y, tener dulces recuerdos. Los cuales pueda plasmar,
después, entre sentimientos y palabras.
Porque ahora escribo lo que deseo. Algún día espero decir que escribo lo que recuerdo.
Porque ahora escribo lo que deseo. Algún día espero decir que escribo lo que recuerdo.
lunes, 12 de agosto de 2013
Te quería sin tenerte.
Te quería cerca y lejos a la vez. Te quería pero no contigo.
Sin sentir ese dolor cada vez que te ibas. Sin sentir el temor pensando en que no volverías.
Tal vez, sentía miedo. O tal vez, sentía coraje.
No lo sé.
No quería volver a estar noches sin dormir pensando en ti. No quería volver a sentir las lágrimas que irritaban mis mejillas.
Quería notar lo que sentía por ti y como me hacías sentir, de forma tan dulce, pero sin ti.
Sentir tus labios sin besarte.
Sentir tus caricias sin tocarte.
Sentir tus palabras sin escucharte.
Sin sentir ese dolor cada vez que te ibas. Sin sentir el temor pensando en que no volverías.
Tal vez, sentía miedo. O tal vez, sentía coraje.
No lo sé.
No quería volver a estar noches sin dormir pensando en ti. No quería volver a sentir las lágrimas que irritaban mis mejillas.
Quería notar lo que sentía por ti y como me hacías sentir, de forma tan dulce, pero sin ti.
Sentir tus labios sin besarte.
Sentir tus caricias sin tocarte.
Sentir tus palabras sin escucharte.
domingo, 4 de agosto de 2013
Otro atardecer sola
Otro atardecer sola en mi cama, abrazando la almohada
deseando tenerte a mi lado mi vida. Y sé que aún quedan más amaneceres sin
encontrarte. Pero tengo la esperanza de ver tus ojos algún día. Poder sentir
tus labios y perderme en tu sonrisa. Quiero apreciar nuestros pies rozándose
entre sabanas. Pasear de tu mano por la calle mientras el aire mueve tu pelo revuelto.
Y mientras siga lejos de ti, seguiré soñando. Recordando viejos sueños, esos en los que solo te amaba y el odio no existía.
Y mientras siga lejos de ti, seguiré soñando. Recordando viejos sueños, esos en los que solo te amaba y el odio no existía.
Me temo que estaré
otro día más a kilómetros de ti.
sábado, 3 de agosto de 2013
Lentamente
Deseo desnudarte lentamente.
Desenmascararte.
Ver como debajo de esas capas de ropa con las que pareces tenaz y valiente se esconde un corazón frágil. Quiero ver cómo te vuelves vulnerable, muestras tus sentimientos y te vuelves, simplemente, tú.
Desenmascararte.
Ver como debajo de esas capas de ropa con las que pareces tenaz y valiente se esconde un corazón frágil. Quiero ver cómo te vuelves vulnerable, muestras tus sentimientos y te vuelves, simplemente, tú.
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