A veces
olvido que una relación necesita de sus pilares y sin darme cuenta
empiezo absurdas discusiones. Y qué decir si ya me conoces, si
sueles encontrarme perdida, volando en mi mundo e intentando
descubrir las complicadas mentes de quienes me rodean, si sabes que
alguna que otra vez ese orgullo puede conmigo. Porque a fin de
cuentas sólo soy un torbellino más lleno de sentimientos
desbordantes que, pidiendo perdón por lo causado, se arrastra en
busca de un hueco dónde todavía deslumbre la esperanza para
encontrarme, pidiéndote permiso para recurrir a ti, puesto que sin
saber cómo consigues devolverme la locura que pensé que ya habría
perdido por siempre.