Con
quien nunca sé si arriesgar todo (por un nada) o dejar que todo pase
(sin esperar nada).
Eres
tú, a la que quiero estampar contra una pared llena de deseo y a la
que odio por dejarme sentir eso.
Te
odio.
Joder,
¡cuanto te quiero!
Y, por
un conjunto de reacciones químicas que no comprendo y espero hacerlo
algún día, no puedo dejar de pensar en ti.