domingo, 27 de octubre de 2013

Puntos de vista

Cuanto más lejos estés, mayor será tu ignorancia.
Cuanto más cerca estés, menor será tu visibilidad.
Cuando dejes de ver, más podrás sentir.

sábado, 26 de octubre de 2013

Pequeños detalles.

Cuando estoy contigo muestras un lado lleno de pequeños gestos. Solo te arreglo el cuello de la camisa que tienes mal puesto, a propósito, y mi mirada recae sobre tu dulce sonrisa. Las ganas me pueden y paso mis brazos alrededor de tu cuello y entonces… tu mirada. Tu mirada agresiva y dócil a su vez que me envuelve en un estado de locura dejándome llevar por mis sentimientos —en ese momento debo de tener una cara bastante absurda porque no estoy demasiado cuerda ya que me pierdo completamente en tu mirada, pero tú sigues a mi lado—.
También sueles abrazarme cuando estas triste. Colocas tu barbilla en mi hombro y tus labios me rozan el cuello mientras tus brazos me rodean la cadera y te quedas en silencio durante unos instantes hasta que te mueves y me besas en la mejilla. Me gusta tu expresión cuando te concentras en tu trabajo y como duermes profundamente sobre mi regazo. Me enamora hasta la forma en que dejas las llaves en la mesa evitando hacer ruido para no molestar a nadie. Sobre todo me gusta como palpas mi espalda por encima de la camisa con la delicada yema de tus dedos y la forma en que acaricias mi rodilla. Te adoro cuando te empeñas en leerme una poesía de alguno de tus escritores favoritos a altas horas de la noche o me explicas con muchas ansias todo lo que has hecho ese día. Adoro eso porque me gusta escucharte y porque cuando me lo explicas muestras conmigo una gran sinceridad y confianza.
A veces, cantas desafinando sin que te des cuenta de que yo estoy allí, escuchándote, y cuando me ves, te sonrojas y rápidamente me animas a cantar para perder la vergüenza. Lo mejor, es que cuando te sorprendo por detrás y te agarro de la cintura suavemente, tú acomodas tu mano sobre la mía mientras mueves el pulgar hacia arriba y hacia abajo, muy lentamente, y acabas entrelazando tus dedos con los míos.
Después, cuando, aun estando juntas no te puedo tocar, me sonríes a distancia demostrándome que somos perfectamente perfectibles y que algún día llegaremos a ser perfectamente perfectas.
—Y es que toda tú estás echa de pequeños detalles que me enamoran—.

viernes, 4 de octubre de 2013

Lágrimas sobre la arena

Te había perdido y lo sabía.
Por contener sus lágrimas se fue de la escena.
Anduvo por la calle por horas
y no quiso recordar aquel momento.
Aquel último beso y aquel último te quiero
quería recordarlos tan intensamente como el primero.

Porque des de ya hacía tiempo lo suponía,
notaba que algún día la dejarías sin más
y que todo lo que habíais sido,
todo aquello que podríais haber tenido,
se acabaría y no habría más remedio que pasar de hoja
y empezar con otros protagonistas otra historia.

Pensaba en cómo había llegado a cometer ese error,
tan terrible error
que era enamorarse de ti,
cuando sabía des de un principio que no llegaría a nada.
Que solo causaría daño,
y aún así quiso probarlo.

Otra oportunidad, otro fracaso.
Tenía fe con que podía cambiar.
Llego a la playa, descalza.
Y mientras las olas enterraban sus pies,
dejo caer toda su tristeza
en forma de lágrimas sobre la arena.