Estoy mal. Tal vez, parte de mi preocupación sea por ti. Porque te busco con
cada mirada y no te encuentro. Porque estoy perdida en un mar sin islas. Se
supone que tus abrazos me podrían ayudar. Que tus caricias me podrían animar y
que tus ojos me podrían encontrar.
Me confortaría que te acomodaras encima mi esternón mientras tus manos rozaran
mi espalda y que las mías se deslizaran hacia tus caderas. Hasta quedarnos
dormidas una encima la otra.
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