jueves, 15 de octubre de 2015

Un día dura tres otoños

No sé cómo ni por qué, siento mi alma abriéndose, inconscientemente y sin que pueda evitarlo, permitiendo entrar en ella un millar de pensamientos, recuerdos y risas. Y eso sólo significa que lo echo de menos. No quiero estos pensamientos en mí aunque no me desagrada tenerlos. Y sin desearlo me veo sonriendo como una niña pequeña sin motivo aparente y, de repente, algunas lágrimas brotan de mis ojos humedeciéndome las mejillas.

Y es que ya vuelve a ser otoño, un otoño melancólico capaz de describirte mejor que yo; se puede necesitar una gruesa chaqueta al salir de casa o puede hacer un calor abrasador; es totalmente impredecible, como tú, cosa que admiraba.
Maldigo cada metáfora que comparaba contigo, cada bocanada de aire que expulsaba con ilusión para que notases que aún seguía aquí. Y sí, voy a salir a gritar a los cuatro vientos que te extraño.



Sin ti, un día dura tres otoños. 

—日三秋 es una expresión china que se utiliza cuando uno echa de menos a alguien. Se dice que, entonces, un día dura tres otoños.

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