jueves, 6 de agosto de 2015

Recuerdo, y a pesar de todo.

Recuerdo aquel día hablando de nuestros miedos sentadas en un banco en medio de la Ciudatella, de nuestra primera cita podríamos decir.
Recuerdo cuando, con la excusa de tener frío, me acercaba más hacia ti para poder abrazarte. Notábamos que una ligera brisa mediterranea recorría nuestros brazos, alejadas de la ciudad, donde tuve la sensación de que sólo nosotras existíamos en aquel puente.
Recuerdo caricias escondidas y mensajes llenos de timidez donde se encontraban dos corazones que empezaban a abrirse.
Recuerdo tardes enteras en las cuales, para mí, sólo existían tus ojos verdes y unas mejillas enrojecidas. A la luz de la luna, pensando en llegar tarde a nuestras casas, las bromas, los celos y las risas al lado del puerto de Barcelona nos inundaban.
Recuerdo ver tu película favorita en tu cama y disfrutar viendo como todas esas canciones y escenas te emocionaban una detras de otra.
Y a pesar de todo, para ti, los malos momentos pesaron más. La verdad, siento no haber podido hacerte más feliz.

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