sábado, 21 de febrero de 2015

Tiritas.

Traté de acercarme, comprender, tocarte
y perdí mi propio horizonte
buscando tu sonrisa,
una sonrisa que, a mi lado, ya noto inexistente.
Perdí mi horizonte,
por tratar de buscar un imposible.
Un horizonte que ahora te pertenece.

Actos de amor se quedaron en el aire.
No se puede decir que no lo intentase
mas nunca llegaré a mi meta.
Tras tanta desidia por la noche,
impotencia, con el corazón inerme
e inerte,
sigo esperando tu respuesta anhelosamente.

Eres la sal para mi herida, puedo prometerte,
después de todo, sincera y afablemente,
que el calor de tus brazos aliviaría
cualquier dolor permanente
y lograría que el sentimiento del te quiero que se esconde
bajo mentiras y decepciones surgiese
como suero en un mar de pesadumbre.

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