Como de niños cogí una margarita y con delicadeza separé sus pétalos intentando adivinar si me querías o no me querías.
Porque tenías razón, era cobarde para preguntar y necesitaba respuestas. Y lo sabías. Ya no éramos aquellos niños jugando a crear un mundo perfecto. Sabías lo que sentía por ti. Podrías haber actuado acorde con eso mas te evadiste de todo afecto encubriéndolo.
Y te odié por ello, y aún así, no pude dejar de pensar en ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario